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Cuenta la historia, de un anciano que enseña su sabiduría a su nieto. 

Él le dice:

– Presta atención a esto: En el interior de un hombre viven dos lobos, uno bueno y uno malo.

Su nieto pregunta:

– Abuelo ¿Cuál gana?

– El que tú alimentes.

Cuando leemos estas historias nos llenamos de admiración por el que escribe, por lo claro de su pensamiento. Luego seguimos con nuestra vida sin un objetivo claro.

Solo un momento necesitamos para hacer nuestro el mensaje.

El bien está en la conciencia limpia, pura e impecable, es la que comprende el mensaje. 

El mal son los miedos que se manifiestan de diferentes formas: con envidia, egoísmo, odio, engaño, carencias, mentiras y otros vicios que no podemos controlar. 

Esos miedos a no tener, a perder y a sufrir, son los que nos lleva a que lo malo nos ocupe la mente. Es nuestro ego temeroso y lo alimentamos con excusas, argumentos y justificaciones.

¿Qué nos dice la Reflexión? 

No alimentes el mal y el bien sólo se fortalecerá. 

El mal siempre está presente, y reconociendo su presencia es cuando el mensaje deja de ser una linda historia, para sí, ocuparnos con consciencia de él. 

Reconoce lo que estás sembrando; presta atención, todo lo que das vuelve siempre, siempre; observa tu realidad actual y analiza cuál fue la causa.

Cuando Jesús dijo: “No mintáis ni hagáis lo que aborrecéis, pues ante el cielo todo está patente, ya que nada hay oculto que no termine por quedar manifiesto y nada escondido que pueda mantenerse sin ser revelado”; nos estaba diciendo que nada, pero nada que tú hagas es invisible, todo queda registrado y tú lo cargas.

La consciencia de esto, hace que la mente respete al cuerpo; eso fortalece al bien.

La enfermedad le da sentido a la salud, la pobreza le da sentido a la riqueza, la duda a la fe, la tristeza a la alegría y el pecador al impecable; ¿por qué le da sentido?, porque si deja de existir una, la otra no se sostiene. Entonces, ¿quién sostiene una y otra?, la mente con pensamientos y temores. 

La búsqueda de una energía positiva es indicativo que estamos padeciendo su negativo.

Si piensas en tener más, tu temor a no tener te domina. 

Si dejas de temer, no te generas necesidad, y de por sí serás abundante, desapareciendo de este modo la palabra carencia. 

¿Dónde uno deja de ser carente para comenzar a ser abundante?, en la mente.

Cierra los ojos y has que tu cuerpo desaparezca; sin cuerpo no hay necesidad.

Cualquier cosa que piensas de ti, eso no eres, porque tú ya existías antes que tus pensamientos; cuando tú te piensas como alguien, creas una barrera entre eso terrenal y tu verdadera esencia espiritual. Tu vida terrenal se limita en la mente, porque la mente está limitada a esta vida. No es así como debería suceder si tuvieras consciencia de tu origen.

Tu pensamiento le da sentido a todo lo que ahora estás creando sin un control consciente. Si entiendes que tú no eres el pensamiento, lo que aceptas, ahora comienzas a entender que estás creando el futuro con tu forma de pensar.

Así es como los prejuicios, fantasías, deseos y temores, crean un futuro inesperado; no deseado.

Creemos en lo que pensamos como algo real, sin darnos cuenta que es la fantasía sostenida por lo que ha vivido la humanidad. 

Si con consciencia cambiamos lo que pensamos, a como deseamos pensar, dejamos de estar atrapados en una rutina cíclica, y vamos a cambiar. La consciencia toma el control de la mente y establece un orden; consciencia continua para ser la causa del resultado deseado. 

Si te piensas fuerte, sano, con actitud, con ganas, si te piensas siendo mejor, exitoso, si sonríes, agradeces y rompes con las rutinas, entonces comenzarás un cambio y serás el creador de tu futuro con consciencia. 

Todo lo puedes cambiar cuando tienes consciencia que “así como piensas eres”; pero no eres tus pensamientos, sino el que da la orden. 

¿Quiénes Somos de Verdad? 

Somos un ser creado por la divinidad que ha involucionado a una vida llena de necesidad generada por el placer corporal, que nos provoca temor a perder y no tener. Pero cuando reconocemos eso que es de origen divino, lo buscamos para sentirnos así; lo llevamos en cada una de las cien mil millones de células; vivir en este cuerpo es una oportunidad invaluable si sabemos aprovecharla.

El error es que deseamos encontrar la divinidad de nuestro origen en los estímulos que despiertan los logros, reconocimientos y posesiones; no tenemos consciencia que primero hay que despertar ese origen divino que vive dentro de este cuerpo; es el camino, la verdad y la vida que está impreso en nuestra esencia, para luego ver luz donde antes habían sombras.

¿Cómo Despertamos?… 

-Reconoce que tienes un propósito.

-Cree que eres sabio/a.

-No te generes necesidades. 

-Acéptate y no alimentes tus necesidades.

-Sé consciente de la energía con la que fuiste creado.

-Pon orden en la mente.

-Medita a diario y respira con consciencia.

-Se generoso.

-Agradece.

-Déjate llevar por el placer de existir sin la necesidad de querer cambiar lo que es. 

Constancia, Actitud y Coherencia. Así Despertamos.

Entiende que si concurres a un gimnasio a levantar pesas, tus músculos tomarán forma luego de un buen tiempo. 

Esto es igual, no es espontáneo, lleva tiempo, constancia y actitud; solo deja fluir la energía que te lleva a reconocer tu esencia. 

El resultado te Estremece y te Apasiona.

Dos Lobos, ¿Quién Gana? 

Alfredo Zerbino

Autor

Estamos sobre el paraíso y no lo vemos.

www.alfredozerbino.com

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