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Sabemos que la situación que estamos atravesando a nivel planetario es por demás compleja, desde la óptica de nuestra consciencia externa. Estamos ante una ola muy intensa de miedo, no solamente por el virus que nos aqueja, sino por todas las consecuencias negativas que éste genera en varios frentes, como el económico y el aislamiento social, entre otros.

Muchos se preguntan qué se puede hacer en este contexto tan crítico.

Antes de brindar una respuesta, vamos a analizar la situación desde una óptica más Trascendente…

 

Las Leyes Universales que rigen el plano terrenal, están constantemente actuando para que podamos evolucionar, tanto a nivel individual como colectivo.

Es así que, cuando todo se encuentra estable, generalmente nos aletargamos y no logramos activar todo nuestro potencial.

Sin embargo, cuando se nos presenta una situación de crisis, allí tenemos la oportunidad de despertar todo aquello que yacía latente en nuestro interior, y así evolucionar.

Cuando nuestra consciencia individual reviste aspectos que deben ser corregidos, la Ley actúa, atrayendo hacia nosotros situaciones que nuestra mente juzga como negativas (problemas de salud, económicos, afectivos, sociales, …), pero que nos brindan la oportunidad, si estamos atentos, de darnos cuenta de qué estábamos haciendo mal, y actuar en consecuencia para perfeccionarnos como individuos.

Es como si estas situaciones intentaran “reflejar” ciertos aspectos negativos de nuestra consciencia externa, para que podamos “ver” hacia adentro, y así identificar y corregir estos aspectos negativos que debemos erradicar (egoísmo, culpas, rencores, miedos,…).

Y lo mismo que ocurre a nivel personal, se da a nivel de la consciencia colectiva.

Es evidente que visto desde una óptica objetiva, el colectivo humano no ha estado haciendo las cosas correctamente.

Recordemos que evolucionar implica ser cada vez más conscientes de que la Vida está toda unida, y que cada uno de nosotros formamos parte integral de ese Todo que llamamos Dios.

Tanto más logramos evolucionar, tanto más vamos a tratar de servir al colectivo con aquello que cada uno sabe hacer mejor.

La evolución implica entonces colaboración y respeto por todo ser vivo, y en última instancia, Amor (desinteresado e incondicional).

Ahora bien : Si observamos cómo ha estado actuando la consciencia del colectivo humano en los últimos tiempos, podremos ver que no está para nada alineado con las pautas evolutivas que mencionamos.

Hemos contaminado el mar (con plásticos y desechos), el aire y la capa de ozono; han proliferado los conflictos y las guerras, estamos consumiendo en forma desordenada los recursos naturales, no respetamos la vida animal, y muchas más cosas que bien conocemos, evidencian un nivel de egoísmo en grado extremo, que socava el sentimiento de Unidad que debería reinar en la familia humana.

En definitiva, en algún momento, teníamos que recibir un llamado de atención, ya que si todo seguía como estaba, íbamos a continuar distraídos, sin avances significativos en lo que a evolución respecta.

Con una crisis como la que estamos atravesando, se nos presenta la oportunidad de hacer cambios en varios aspectos de nuestras vidas, tanto a nivel personal como a nivel colectivo.

Vamos a intentar identificar algunos de esos cambios (tanto en el plano terrenal como espiritual).

Por un lado, debemos tratar de despertar y/o potenciar aquellas cualidades que hemos traído a este plano, para poder colaborar y contribuir a mejorar al colectivo humano. Cualidades que en muchos casos se encontraban latentes, y a causa de la emergencia en la cual nos encontramos, comienzan a ser reconocidas y aplicadas (o sea, hacer aquello que cada uno sabe hacer mejor).

De la misma forma a nivel de gobiernos, en donde la colaboración y ayuda que se está dando entre países es un claro indicador de que estamos progresando, como familia universal que somos.

Por otro lado, esta situación de crisis nos ha brindado más tiempo libre, gracias a lo cual,  tenemos la oportunidad de aprovecharlo para buscar integrarnos con nuestra esencia, o Ser Superior (que es nuestro ser real).

A medida que esta sagrada e íntima reconexión se fortalece, vamos despertando la Luz que todos llevamos dentro, conocida también como Fuego Sagrado.

Esta Luz es la que ha creado el Universo y todo lo que dentro de él existe. Por lo tanto, no tiene límites en cuanto a su accionar.

El Ser Humano, una vez que logra integrarse con su Ser Superior, comienza a irradiar esta Luz, y tiene la potestad de dirigirla con su intención y su pensamiento concentrado.

Por lo tanto, en estos momentos de crisis, si logramos intensificar la comunión con nuestro Ser Superior, tendremos en nuestras manos la herramienta más poderosa que ser humano alguno pueda tener a su alcance : irradiar conscientemente el Fuego Sagrado (que brota de nuestro interior) sobre nuestro amado planeta, colaborando así con la elevación de conciencia de todo el colectivo humano, y la superación de la actual situación de emergencia que estamos viviendo.

Y qué podemos hacer para que esta sagrada integración tenga lugar?

Primero, debemos aquietarnos al máximo grado posible (fundamentalmente nuestra mente y emociones). Para ello, podemos aplicar aquella técnica que nos resulte más efectiva (por ejemplo meditación).

Habiendo alcanzado un estado de paz interior profundo y estable, enfocamos nuestra atención, en forma sostenida (sin distracciones) sobre nuestro Ser Superior, reconociendo que habita dentro de nosotros mismos.

Esta actividad nos lleva a un estado de elevación de consciencia, y despierta el Fuego que yacía latente en nuestro interior.

Una vez que ello ocurre (lo vamos a sentir, ya que ese Fuego es “real”, y al encenderse, lo sentimos vívidamente), podremos irradiarlo con nuestra intención sobre todo el planeta (visualizándolo completamente envuelto en Luz).

Recordemos que este Fuego es la Energía más poderosa que existe. Lo único que puede limitarlo es la mente humana, con sus creencias basadas en la ilusión de que estamos separados de Dios, y por tanto, estamos limitados. Es por ello que, al integrarnos con nuestro Ser Superior, la mente se aquieta y se pone a su servicio, y el Fuego Sagrado es irradiado sin ninguna limitación mental que lo obstaculice.

Es una gran oportunidad para plantearnos las siguientes preguntas:

A nivel Terrenal : ¿Qué aspectos debo despertar en mí o potenciar, para poder ser de mayor utilidad al colectivo humano (en general, coincide con aquello que más amamos hacer)?

 

A nivel Espiritual : ¿Qué técnicas me pueden resultar de mayor ayuda para fortalecer mi conexión con mi Ser Superior, y de esa manera, poder irradiar mayor caudal de Luz?

Recordemos que en cada crisis, haremos siempre uso de nuestro libre albedrío.

Podemos enfocarnos en todo lo malo, en el miedo, en la desesperación, y ello implicará un círculo vicioso que nos hará caer cada vez más bajo (el miedo es nuestro peor enemigo, pues ralentiza los procesos del cuerpo que eliminan las sustancias que deben ser desechadas, lo cual, por un lado nos genera intoxicación, y por otro lado, debilita nuestro sistema inmunológico).

O podemos aprovechar la crisis para mirar hacia adentro, buscar sacar lo mejor de nosotros para ayudar y servir a los demás en aquello que mejor sabemos hacer, y al mismo tiempo, tratar de conectarnos cada vez más con nuestro verdadero Ser (lo cual es la meta final de todo ser humano).

Debemos ser conscientes que la Luz que todos llevamos dentro pulsa constantemente por brillar.

La clave es el enfoque correcto de nuestra consciencia, en todo aquello que responde al Amor y al sentimiento de Unidad entre todos los seres.

 

El éxito está asegurado (en todos los aspectos de su vida) para aquellos que así lo entienden.

Fernando Santoro

Consultor Holístico

 


 

Cel / WhatsApp: +598 99 410 244

E-mail: fsantoro@montevideo.com.uy

«En la separación se encuentra la mayor miseria del mundo; en la compasión se encuentra la verdadera fuerza del mundo.» Buddha

 

«Tu peor enemigo no te puede dañar tanto como tus propios pensamientos. Ni tu padre, ni tu madre, ni tu amigo más querido, te pueden ayudar tanto como tu propia mente disciplinada.»  Buddha

 


 

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