
Como Seres Humanos que somos (conformados por espíritu y cuerpos terrenales), habitamos en forma simultánea en dos planos : el Espiritual, y el Material.
Nuestro Espíritu (parte de Dios) mora en el plano Real, mientras que nuestros cuerpos habitan en el plano Material.
En el plano Real todo es indiferenciado. No hay formas, ni nombres, ni experiencias.
Todo se encuentra en un estado de absoluta Plenitud y Paz, en un Eterno Presente.


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